No es normal (ni es tu culpa)

Sobre la gimnasia y la salud mental.

Antes de empezar con el blog de hoy, quiero agradecerles a todos los que se sumaron a la transmisión en vivo del martes pasado de Sin Descuentos. Dani y yo nos divertimos muchísimo. Pueden ver el video completo en este link y seguirnos en Instagram para estar al tanto de las novedades.


Aviso: en este texto voy a discutir temas relacionados al maltrato y abuso psicológico. Si sos menor de edad o si viviste casos similares, recomiendo que reconsideres leerlo o lo hagas con la contención adecuada.


woman in purple tank top and black leggings doing exercise

Foto de Elmarie van Rooyen

Estaba escuchando una entrevista a Aly Raisman mientras limpiaba el apartamento y la tuve que parar. Dax Sheppard mencionó el extracto de un libro que me sonó muy familiar: las víctimas (o sobrevivientes) de cualquier tipo de trauma durante la infancia cargan con la culpa de no haberse protegido a sí mismos en su momento, por lo tanto sobrerreaccionan en situaciones donde se sienten invadidos/as. Esta es una de las tantas expresiones con las que convivís en tu vida adulta luego de, por ejemplo, un episodio de abuso, pero ¿qué pasa cuando no hay un hecho particular que puedas mencionar, sino que creciste en un ambiente en donde la exigencia era la norma y los límites eran difusos?

La salud mental es más que la ausencia de un trauma. Es un aspecto fundamental de la vida de las personas, cualquiera sea su edad, y uno en el que en general crecemos con muy pocas herramientas para poder cuidar. Me gustó esta definición que leí ayer del psiquiatra Alan Disavia.

No dejo de reconocer el impacto positivo que ha tenido la gimnasia en mi vida, pero mentiría si dijera que no tiene un lado B o que todas las personas que recorrieron un camino similar han tenido buenas experiencias. En los torneos siempre había alguien llorando, alguien gritándole a una niña, alguna gimnasta que cuando se caía de la viga miraba a su entrenador con cara de miedo. Todas estábamos expuestas a ese ambiente. Para los que les gusta el mantra “el deporte es salud” (incluyendo a los gobiernos), esto es la antítesis de lo que verdaderamente es el deporte, una excepción a su buena naturaleza. Lo cierto es que el deporte es una construcción social, un invento, y por lo tanto no es más que lo que nosotros mismos hemos hecho con él.

La enseñanza más grande que me ha dejado la gimnasia es que te vas a caer mil veces (de hecho vas a pasar mucho tiempo tendida en el piso), pero si aprendés a caerte bien, vas a salir ilesa. También me enseñó que debo confiar ciegamente en los que me rodean y cumplir las órdenes al pie de la letra para preservar mi integridad física, ya sea para prevenir lesiones como para no darme la cara contra el aparato, y eso es tan positivo como peligroso. En esa época de tu vida hay una línea muy fina entre ser una persona disciplinada y un robot. La disciplina te ayuda a establecer tus límites, ser un robot te los borra y te deja más vulnerable frente a la voluntad de los demás. Piensen a qué se refieren cuando dicen que una nena “trabaja divino” en el gimnasio. En general es porque no habla y responde a todo lo que se le pide.

Otras gimnastas han experimentado problemas con cómo perciben su cuerpo, la presión de mantenerse en determinado peso o tener determinado biotipo. En algunos lugares sigue siendo común pesar a las gimnastas periódicamente. Hubo un momento clave en el que me di cuenta que no es normal comentar el estado físico de las gimnastas. Estaba en la entrada en calor de suelo como juez D y mi compañera de mesa mencionó que una gimnasta estaba más gorda. Mi primera reacción fue arrimarle un espejo, pero me contuve. “Está un poco más pesada, pero es una gimnasta más grande que otras”. “Pesada” es un eufemismo para decir que una gimnasta está por encima de su peso regular y en ese mismo momento me di cuenta que en vez de defenderla estaba contribuyendo a estigmatizarla. La vi hacer una diagonal con pirueta y dije “yo con suerte hago un flic, a quién le importa cuánto pesa”.

Hace unos días pensaba lo difícil que es como exgimnasta sacarse de encima el puntaje, la evaluación constante y el horizonte de perfección que nunca se alcanza, como si nada de lo que hicieras fuese suficiente. A mí me gusta pensar que mi trabajo como juez es dar una retroalimentación honesta, premiar el esfuerzo con una evaluación objetiva que ayude a mejorar y reconocer quién lo ha hecho mejor ese día. Lo creo honestamente, pero es mi caso particular y una perspectiva que tomo frente a un sistema que parte de la perfección y resta uno por uno los errores, con detalle de ángulos y medidas. Más que la evaluación en sí, que es un método perfectible pero lo más objetivo que hemos logrado, está el peso que tiene a la hora de entrenar y competir. ¿Por qué evaluar cómo me siento al hacer un elemento o qué objetivos tengo yo personalmente no es igual de importante? Si no sé quién soy por fuera de la mirada de los otros, si me define un número o un requisito, no puedo saber cómo me siento. Quizás ni siquiera puedo sentir. Muchas gimnastas le llaman “encontrar mi propia voz” al proceso de recuperar su identidad.

Algunas personas, como Jennifer Sey, defienden que el límite entre el entrenamiento duro de alto rendimiento y el abuso están claros. Es cierto desde un punto de vista de los adultos e incluso del marco legal, pero no desde la perspectiva de una niña que entrena 30 horas por semana a los 10 años y/o es obligada a competir lesionada. Si hablamos de cruzar la línea, me gustaría decir que el Gymnast Alliance es algo de países ricos, pero está a la vista de todos en cualquier torneo. A medida que van subiendo de nivel, a muchas niñas se les va perdiendo la mirada. Creo que lo peor de todo es el clima donde el maltrato, el llanto, el sacrificio al borde de romperse parecen normales. Si mi entrenador/a me grita, es porque quiere sacar lo mejor de mí. Si cometo un error, es mi culpa siempre. Si no subí al podio, es porque no sirvo. Si nadie dice nada, debe estar bien. Laurie Hernández dijo una vez que lo más difícil de aceptar el abuso psicológico que sufrió era que no dejaba moretones para mostrar a otros que era real (y posiblemente para convencerse a sí misma).

Debo decir que también presencié maltrato psicológico en un gimnasio y no pude hacer más nada que paralizarme. Me persigue hasta el día de hoy. Lo hablé con varias personas y llegamos a dos conclusiones: que no hay un marco en el cual podamos tratar el tema con seriedad y garantías y que probablemente los padres estén al tanto de la situación y conformes con el trato, ya que es notorio en ambientes públicos. Sé que en Atleta A y otras producciones los padres son mostrados como víctimas del grooming de los abusadores, y verdaderamente lo son en ese caso, pero la gimnasia (y el deporte infantil en general) están llenos de adultos con temas no resueltos que proyectan sus deseos en sus hijas o que se desquitan en el gimnasio con ellas.

El camino de la deconstrucción como exgimnasta es largo y también opcional, pero en mi caso se ha vuelto necesario. Sin reconocer estas realidades no podría hacer jamás un buen trabajo como juez ni una buena investigación sobre deporte. Creo que tampoco podría tener buena salud: cuando no tratás las huellas profundas, resurgen inesperadamente en los momentos menos indicados. Entiendo que lo mismo sucede con muchos padres, madres, jueces y entrenadores que no han procesado sus propias heridas y repiten inadvertidamente los hábitos aprendidos. La formación, los ámbitos de discusión a los que tengan acceso y los casos y testimonios a los que estén expuestos también influyen.

No creo que en la gimnasia esté todo mal. Sí creo que en el mundo se está abriendo la discusión de qué tipo de gimnasia queremos y es bienvenida. Está llegando un poco más tarde a nuestra región, pero confío en que también la vamos a tener. Otros movimientos sociales y de las redes están animando a las gimnastas a reflexionar sobre su experiencia, pero sobre todo a compartir sus conclusiones e impulsar un cambio en las estructuras. Hace un tiempo hablé sobre cómo la gimnasia femenina es un sistema de adultos que no está diseñado para priorizar a las gimnastas, lo que es un argumento fuerte para impulsar la gimnasia adulta y correr el pico para más adelante. Eso va a llevar un poco más de tiempo y es una posibilidad que no viva para verlo. Hoy sí puedo revisar mis conductas, tener presente que en la mesa estoy siendo observada por las niñas y promover un clima donde el buen trato y el bienestar no sean una excepción.


El sábado 10 de octubre fue el Día Mundial de la Salud Mental. Si vos o alguien cercano necesitan ayuda, podés llamar a los siguientes teléfonos:
0800 1920 en Uruguay
(011) 5275-1135 en Argentina o en este link
Otras partes del mundo en este link
No te dejes para después ♡


5 cosas que pasaron esta semana

  • Empezó la Bundesliga en Alemania. Sarah Voss lidera el all-around femenino con 52,400 y le siguen Lara-Marie Hinsberger y Tisha Vollemann de Países Bajos. El día 2 del torneo se puede ver en directo hoy domingo a las 10:00 hs UY/AR en este link.

  • El campeonato europeo previsto para diciembre 2020 se mantiene y la nueva sede será Mersin, Turquía. Es la tercera ciudad asignada después de las cancelaciones de París y Bakú. Seguido del anuncio de Gran Bretaña, Armenia decidió boicotear el evento por razones políticas.

  • El viernes pasado venció el plazo para denunciar casos de abuso en Gran Bretaña en el marco del Wythe Review, un informe encargado por la agencia estatal UK Sport que incluirá casos denunciados, evidencia y recomendaciones a futuro. Atletas como Jenny Pinches y Becky Downie compartieron cómo fue el proceso para ellas y animaron a otros/as a que den su testimonio.

  • Desirée Carofiglio se lesionó el tendón de aquiles en un entrenamiento y fue operada el jueves. Es la segunda lesión para el equipo italiano en lo que va del año, después de que Elisa Iorio se lesionara un ligamento en el tobillo y tuviera que ser intervenida quirúrgicamente.

  • Luego de las dudas que surgieron a raíz de la postergación de Tokyo, Giulia Steingruber decidió continuar el proceso y entrenará al menos hasta el verano de 2021. La campeona europea que se llevó el bronce en salto en Rio 2016 tiene chances de clasificar como gimnasta all-around en el torneo continental de 2021.

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